Desde las profundidades del invierno, cuando el continente queda sumido en la oscuridad perpetua, hasta el sol de medianoche del verano y temperaturas más suaves, el tiempo en la Antártida no se parece a ningún otro. Aunque puede hacer frío y haber hielo durante todo el año, el clima antártico ofrece contrastes dramáticos en muchos sentidos. Puede esperar un impresionante paisaje cubierto de hielo en cualquier época del año, pero ¿qué traen los distintos meses? Aquí tiene todo lo que necesita saber sobre el clima en la Antártida y cuál es la mejor época para visitarla.
¿Cómo es el clima en las distintas partes de la Antártida?
Con una distancia tan grande entre el Polo Sur y el punto norte de la Península Antártica (1.860 millas, para ser precisos), el clima varía a lo largo de todo su recorrido, al igual que el paisaje. Mesetas bajas de hielo dan paso a montañas cubiertas de nieve, mientras que afloramientos rocosos flanquean la costa de la Península Antártica. Cada zona tiene propiedades meteorológicas distintivas que van mucho más allá de ser simplemente “un poco fría”.
En el centro de la Antártida, las grandes altitudes y los cielos despejados provocan temperaturas extremas, que a menudo descienden hasta -60°C. Allí, la nieve y la lluvia son raras, creando la tundra helada que muchos nos imaginamos cuando pensamos en el Continente Blanco. Sin embargo, las islas subantárticas, como Georgia del Sur, gozan de temperaturas más suaves. No es raro ver nieve y cristales de hielo cayendo, con vientos fuertes durante todo el año.
¿Llueve en la Antártida?
La Antártida es un vasto desierto. Compuesta por glaciares, icebergs y mantos de hielo, la temperatura es lo bastante baja como para mantener la tierra congelada todo el año. El aire es demasiado frío para la lluvia, por lo que cualquier precipitación cae en forma de nieve o cristales de hielo sueltos.
Sin embargo, las nevadas son poco frecuentes: en la Antártida caen únicamente unos cinco centímetros de precipitación al año. Lo poco que cae suele acumularse sobre el hielo compactado porque hace demasiado frío como para que se derrita. Algunas partículas sueltas a temperaturas muy bajas pueden ser arrastradas por el viento, dando la impresión de precipitación.