Lo que debe saber antes de su primer crucero a la Antártida
Explorar la Antártida es como viajar a otro mundo. El continente más remoto del planeta, conviene llegar correctamente preparado. No solo estará a días de la civilización, sino que querrá que esta experiencia extraordinaria sea lo menos interrumpida y más gratificante posible. Aunque nada puede prepararle por completo para la realidad, tener una buena idea de lo que puede esperar le ayudará a aprovechar al máximo esta aventura única en la vida.
Vida salvaje
Durante los meses de verano, de noviembre a febrero, la Península Antártica rebosa de pingüinos papúa, Adelia y barbijo. En la cercana Georgia del Sur, los pingüinos rey dominan el horizonte junto a sus congéneres costeros, los lobos marinos del Atlántico y los elefantes marinos. El verano también es la época en que las ballenas jorobadas procedentes de los trópicos llegan para alimentarse, normalmente acompañadas de sus crías recién nacidas. La vida salvaje aquí es realmente espectacular y además está bajo una protección muy especial.
La Asociación Internacional de Operadores Turísticos de la Antártida (IAATO) regula el turismo en la zona. Esto significa que cualquier persona que viaje a la Antártida, a Georgia del Sur o a las Islas Malvinas debe cumplir estrictas directrices de bioseguridad. Estas medidas evitan la propagación de especies y patógenos no autóctonos. Incluyen la inspección de la ropa y el equipo, y la descontaminación tras cada desembarco. Además, no se pueden llevar alimentos ni bebidas a tierra.
Cuándo llegar
No es posible navegar a la Antártida en invierno, ya que el hielo es demasiado espeso. La temporada de cruceros de expedición comienza a mediados o finales de noviembre y se prolonga hasta principios de marzo. El comienzo de la temporada es ideal para vistas heladas dramáticas y el desprendimiento de glaciares. Los polluelos de pingüino suelen eclosionar más tarde en la temporada, mientras que las ballenas suelen visitar la zona en febrero y marzo.